Aquí estoy, tan orgullosa de una noche de luna, esperando no necesitar arroyos de paz cuando la veo estar.
Que haces vos ahí, sangrando heridas cerradas y sufriendo consecuencias.
Yo te estoy esperando porque llegaste mucho después de la meta.
No quiero golpearme con un martillo la cabeza ni insertarte Granadas en el espinazo. No quiero que veas la nube de hongo ni seas el atardecer con luna.
Tengo los ojos irritados y el acompañamiento de bandoneón esperando que esa tarantela que hace de trágicomedia musical termine de arropar ilusiones.
No quiero que te entorpezcas más de la cuenta y que lloremos porque antes era más fácil pedir pizza.
No fue mi intención, no fue mi razón en tu acto, y no hay motivos de destruir mis nervios
No hay comentarios:
Publicar un comentario