viernes, 19 de abril de 2013

El freno

Noches como esta me recuerdan lo infeliz que sentía vivir un poco.
Era más fácil que gozara de silencios, de noches desarropadas, pero con unas altas ganas de sentir.
Increíble como ese sabor insipiente me gustaba en mi paladar.
Ahora no necesito más que los suspiros de la vida que no me supiste dar.
Era más fácil dormir con el cuerpo desnudo que disfrutar la sensación de su cuerpo contra el mío, disfrutando su aroma. A sencillez y rebeldía.
La pasión no es lo tuyo querido frenó, disfrutas refunfuñando en las esquinas, tan lleno de pasión y tan pobre de deseo.
Ahora no necesito parar las ruedas de mi viaje para saber lo que disfruto no tener ese freno cerca de mi.
Dos años de lejanía... Y disfruto que no goces pararme en el medio del desierto

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