jueves, 28 de agosto de 2014

Me vuelvo canción

Guitarras insolente, tus dedos deslizandose al compás de los orgasmos más profundos de mi alma, que poco a poco se va desnudando, y ahí estoy yo, con los ojos penetrando la tuya, mientras nuestras voces gimen las letras de una canción, de aquella canción....
Cuando vos y yo vivíamos unidos por una guerrilla, por un movimiento, por la danza bajo el arco de correos, donde creamos vida, donde teníamos sexo con ropa, con alma, con voz. 
La gente fumando cosas graciosas, luces, el guacamolón de fondo, y esa guitarra fétida insolente... Al final todos extrañamos al centro histórico donde en el Gran Hotel tuvimos más encuentros furtivos.....
Pero nos extrañamos de a poco, encontramos nuestros destinos, con alguien más, tal vez ella encuentre ese cuartel de tu guerrilla tras las cuerdas de tu guitarra, pero mis caderas te necesitan más, mi laringe te extraña, y la sensación de la danza, de las liras sonar en el unísono, porque no encontré ese Menage A Trois de sonidos cuando el me grito que saliera de su ritmo, cuando el ignoro mi danza, cuando el se sentó ante la imposibilidad de comprender la confusión de mi danza con sus caderas....
Cerveza, rock, vos y tu soundtrack natural, mentirían sí dicen que no me extrañan un poco, y yo mentiría si no te digo que mis sonidos intrínsecos se secan sin vos, sin la cerveza, sin el rock.... Si cada vez que paso bajo el arco sin vos, me vuelvo menos canción que antes 

No hay comentarios:

Publicar un comentario