Nuestro único entretenimiento se ha reducido a las películas de descarga, sexo y somnolencia.
No ya no somos los mismos, los mismos que disfrutábamos la música, que compartíamos canciones, que nos movíamos en el centro de la ciudad, nuestros intinerarios se transformaron a cenas y desayunos familiares con aroma a excusa y a un descanso de los dos.
Cambiamos esas llamadas donde nos sobraban las palabras por el abandono en el dolor.
Definitivamente envejecimos, lo nuevo no es sorprendente.... Supongo que las estrellas, tu y yo jamás nos juntaremos en el infinito... No fue en Cuba que murió Chico y Rita, fue en la desolación de la vergüenza que debes sentir por mi.
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