lunes, 6 de enero de 2014

Y el tiempo al fin

Henos aquí, tan viejos, tan cansados, tan cambiados, no somos esos chiquillos con una botella de vino y tus padres fuera, no somos los mismos que llenábamos los cafés de la ciudad con risas, no somos los mismos que nos gustaba caminar hasta reventar las suelas, no lo somos.
Nuestro único entretenimiento se ha reducido a las películas de descarga, sexo y somnolencia.
No ya no somos los mismos, los mismos que disfrutábamos la música, que compartíamos canciones, que nos movíamos en el centro de la ciudad, nuestros intinerarios se transformaron a cenas y desayunos familiares con aroma a excusa y a un descanso de los dos.
Cambiamos esas llamadas donde nos sobraban las palabras por el abandono en el dolor.
Definitivamente envejecimos, lo nuevo no es sorprendente.... Supongo que las estrellas, tu y yo jamás nos juntaremos en el infinito... No fue en Cuba que murió Chico y Rita, fue en la desolación de la vergüenza que debes sentir por mi.

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