Vivimos en una distancia descontrolada, en días que sube la temperatura y la calidez agradable de tus labios, y despues entramos en un tunel frio y humedo, que me recuerda lo lejos que esta el mar, lo lejos que se sentia amar, lo cerca que estan.
No me gustan las montañas rusas cuando no son en los parques de diversiones.
Todos los días me toca luchar con las montañas grises de una distancia lejana a la que sencillamente no puedo enfrentar y que me atormenta.
No se como preguntar si te has olvidado del amor que sentiste o si reconoces el amor que dices sentir.
Y el universo se detiene en esa caverna y en ese mar cada vez que llego ahí.
Sólo se que no quisiera enloquecer cada vez que hablamos del amor, o cada vez que demostramos que no existe.
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