Quien diría que tus desprecios me lastimarían así, quien diría que tus pretextos harían de mis noches un eterno devenir sin futuro...
Así fue como noche a noche y día a día, paso lo que temíamos, que el frito de tus montañas terminara abrazando nuestros corazones, que extrañarte ya no duela tanto, que dormir ya no sea nuestra máxima adoración.... Y que los besos ya no sepan a gloria...
Mientras eso pasa, puedo sentir como cada vez es más fácil sangrar... Así es como me rompo las piernas por no correr a ti
No hay comentarios:
Publicar un comentario