Quisiera hacer de lado por hoy los versos, las rimas y las estrofas que han precedido al presente escrito para contar un poco una historia.
Es una historia que en expectativa debía ser como la de Fluffy…. Pero no, la prepotencia, los prejuicios y las estupideces de todos la convirtieron en la última pesadilla, inicio de todos mis males y comienzo de los dolores, la cuenca de todas las lágrimas de media noche.
Era un sábado, justo me preparaba para tejer la última telaraña, lance una indirecta para observar que contestaba, y recibí la respuesta que tanto temía, esa respuesta me ha quitado el sueño desde esa media noche hasta esta medianoche, como si nada de lo observado valiera la pena, como si todas esas horas nunca existieron, como si cada vez que me lamento tu llanto. Que no está de más recordar cada una de las expediciones que tuvimos desde la cuenca hasta el último de todos. Que fue esa fatídica noche del último aliento.
Increíble que toda esa madurez que intento aconsejar se caiga con verme en estos trapos, tratar de no quebrar en frente de todo esto es cada vez más doloroso, tratar de verte una vez más es casi imposible y tratar de tener la luz prendida mientras un rio cae por mis ojos es todavía más penoso, pero en fin el motivo era la historia no la descripción.
Desde esa noche que jugué la última de mis cartas y que iba a llenar la felicidad completa, una estrofa llena mi cabeza “no quiso seguir con esta farsa de amor, estiro la sonrisa y pregunto por vos” ese mismo día, la ira de mi madre era incontrolable, y todo pintaba desde el inicio en ser una velada dura de conllevar, Aún conservo ese recuerdo en mi gaveta.
Quería pasar la noche entera afuera, sin mi madre auditando cada uno de mis movimientos cual policía sobre un incauto al que le puede hasta sembrar mariguana en su patio. Ese día me pregunte aun después de todo lo que paso ¿valdrá la pena que finjamos que todo está bien? Porque no lo está, tu sus más feliz, porque tus amigos son menos simplones que cualquier dialogo que pudiste atravesar con cualquiera que tenga en mi memoria fresca.
Y así la semana transcurrió con una gritada consecuente con la otra, mis deseos por superar el pasado y mirar adelante, pero me es imposible olvidar lo lastimero que fuiste, lo golpeador con mi ser y lo intranquilo que queda mi recuerdo después de no creer que fuimos llegando poco a poco hasta la fecha de hoy. Fecha en la que seguís siendo la cuenca de mis lágrimas, y tu foto el delta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario