Me resulta particularmente molesto que la voluntad popular se subyugue a los caprichos de la minoría que chilla lo que no ha perdido; más molesto aunque la exclusión ocasionada por una disposición sin sentido, más molesto aun, que el eterno resplandor de una mente vacía, llena de nada y vacía de todo quiera cambiar un buen café por un trozo de estiércol
Me parece molesto vender tu cuerpo a un partido político que en vez de cerrarte el puño te jala los cabellos y lloras eternamente.
Molesto como ese duende microscópico con chillido vociferante por voz, que en lugar de ilustrarnos para tener mente progresiva más bien nos enseña cómo ser una mierda con el prójimo.
Molesto como cubano idealista en Miami, donde todo se va y se fue al demonio, tanto llanto y lucha en la sierra, y así pudo más una Coca Cola en el malecón que un fusil en la montaña.
Molesto más aun, que esta generación de robots perdidos asocie la identidad maya-mestiza con una camioneta pintada de colores, y así arreglar el mundo.
Molesto que pretendan que el entusiasmo de un mundo perdido mágico como el mundo de este duende, arregle los problemas reales y que la ayuda de quienes son inundados por ríos de aguas negras sea olvidada por una fiesta donde los vestiditos y risas gobiernen la plática.
Es molesto, pero que no resulta molesto a un corazón revolucionario, que estas actitudes definitivamente son molestas.
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